Un viernes largo, una semana intensa, laboral y al mismo tiempo llena de símbolos, que impregnaron mi sustancia de tonos vibrantes desde el rosa, hasta los intensos de la gama. Cerré en un encuentro maravilloso con mis muéganos – ex compañeros de la universidad -.
Los recuerdos del pasado, nada alejado de nuestra reminiscencia, nos regresa a los escenarios que presenciamos “juntos de la mano” – como decimos aun -, y parece que la gracia no cesa, nuestra risa fluye desde nuestro plexo central, hasta explotar en el retumbar de nuestra garganta.
Qué buenas fotos, la verdad es que todos seguimos siendo los mismos a pesar de la metamorfosis obligada que es la vida. La cáscara se hace más vieja o más dura (en resumen, más fea) pero el fruto que está dentro de todos nosotros se mantendrá fresco siempre y cuando cada uno le demos el cuidado suficiente y lo refresquemos con un poco de amistad y buenos recuerdos. Saludos a todos, espero verlos pronto.
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